venerdì 1 agosto 2008

Elogio del vino

El vino, compañeros, viene del amor
del trabajo y la tierra.

Es hijo del sumo torrente del planeta.
Ay viento mineral
luz victoriosa que sube desde el humus
hasta ensanchar el tiempo
en el racimo.

Es el mar florecido de auroras
en la copa brillante del encuentro.

El vino, mis amigos, viene del amor
del trabajo y la tierra.

Las gotas de la vida se reunieron
como madres acunando el canto
para que una ronda de muchachas
lo dé a luz en la vendimia.

Es zumo de la risa y la palabra.

Ay sangre de los surcos,
sudor de los sueños.
Las manos en el brote
el brote en el oficio
del corazón más puro de las generaciones.

Maravilla de la tarde en las hileras,
ternura recostada en cada cesto.
Ay retazo de luna,
canción distribuida.

Eco de los hombres en el rito
que llena de rubíes a los pueblos.
Piel de la montaña.

El vino compañeros, viene del amor
del trabajo y la tierra.

Certeza de la savia, es decir sabiduría
de la infinita corriente del alba,
esencia que libera los himnos y las llamas,
minuciosa marcha subterránea
que alza hacia las copas
espumosa bandera constelada.

Respuesta de los dioses
a las interrogaciones implacables.

Espíritu universal que late en la madera
y corre como un río por la historia,
de mano en mano y de mesa en mesa,
como una música.

Aire de las celebraciones.
Latido solar que nos hermana.
Lo llevo a mi boca como la mujer que amo.
Consagra la hora y la poesía.

El vino compañeros viene del amor
del trabajo y la tierra.

de: Explicaciones con mar y otros elementos, UniService, Trento, 2007

1 commento:

Graciela Mareía ha detto...

Qué magnífico elogio al vino... "Lo llevo a mi boca como la mujer que amo.
Consagra la hora y la poesía."
Graciela María de "Vida Reflexion"